Inspiración

Estudié Economía y realice diferentes especializaciones en marketing y finanzas. Hasta los 30 años te diría que llevaba una vida “normal” (si así pudiera llamarla) trabajando en cargos directivos en la banca financiera, salvo un pequeño gran detalle; una insistente sensación de angustia en el pecho, habituales cambios de temperatura corporal, miedo intenso (catalogado como pánico) y una que otra cosa más. Esto lo arrastraba desde hace años. Sinceramente lo mantenía “a raya” con una que otra pastilla y alcohol. Mi vida laboral era positiva, sin embargo, no me sentía cómodo conmigo mismo. En torno a los 30 años todo este fenómeno aumentó su intensidad. No sabía qué hacer, menos a quien acudir. Es difícil contar en pocas palabras todo lo que ocurría.

La decisión, abandonar la profesión y buscar una salida, en definitiva, mayor bienestar. Fue un periplo de años, pasé por soluciones alternativas de todo tipo, espirituales, esotéricas, metafísicas, pese a ello, reconocía las sensaciones aún ahí, muy vivas. Encontré consuelo y comprensión en la continua práctica y estudio de meditación (Budismo Chan y Zen) y Yoga (Hatha, Kashmir y Vedanta). La mente que continuamente me atacaba con incesantes pensamientos lograba silencio bajo el telón de una sutil presencia. En pleno proceso de ajuste, pude percatarme de la intensa oposición con el cuerpo y mente, en rigor, con la vida.

¿Cómo estoy luchando con la vida, si en rigor “soy la vida”? Esto me llevó al pequeño descubrimiento de la ilusión del futuro, que el pasado estaba grabado en mi cuerpo mediante sensaciones y que el instante presente no era más que la aceptación de quien soy ahora; en este mismo momento.

Hay que transitar por diferentes estadios, caminar por todo lo que guardamos por miedo a expresar y manifestar. ¿La diferencia? Permitir al cuerpo hablar, contar su historia, acoger los pensamientos por muy críticos que sean, darles amor y compasión; a larga, reevaluar actitudes y valores para salir adelante, renovados, con un positivo entusiasmo e intención.

¿Nuestro aliado? La sabiduría del corazón, nuestra intrínseca capacidad de sentir, ese es el yoga que aprendí con el paso de los años…